El Nombre del Creador

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Iniciación Masculina

No tomarás su Santo Nombre en vano”

” No derramaré sangre en vano”

El Nombre del Creador es Vida

1°- El Camino de la Fe: “Dejarse guiar por los rituales,
respetar y reverenciar las tradiciones”.

2°- El Camino del Misticismo: “Aceptar la espera, hasta encontrar
la visión y escuchar el llamado”.

3°- El Camino del Ocultismo: ” La comprensión de las palabras
que impiden la guerra y generan
la Paz entre los hombres.

El Camino de la Fe

Los rituales son necesarios para los hombres; necesarios como ejemplos de comportamiento, de respeto hacia lo sagrado y de temor al Creador.

Deben ser cumplidos como un acto de sumisión a los Poderes Mayores del Universo, y en ello reside la importancia de su ejecución.

Cada ritual no cumplido es un acto de rebeldía, que genera el caos y el desorden, porque siembran el primer paso hacia la guerra: la falta de fe!, el no creer en fuerzas que componen el equilibrio cósmico, haciendo que la justicia prevalezca, llevando los hombres a tomar venganza, derramando la vida de los otros en sus manos, bañándolas de sangre, tomando el Santo Nombre (Vida) en vano.

Tomando en el sentido de arrancando, agarrando para sí, algo que no le pertenece, la sangre del otro; la sangre, la Vida, el Nombre.

Cada ritual no cumplido, en el sentido de no entendido; pues un rito solo se cumple, solo se completa, cuando es comprendido en su pureza, en su real significado, como un acto de sumisión, un acto de humildad, un pedido de misericordia por los que esperan ser conducidos de vuelta al Camino Real, a la Verdad.

Esa es la primer etapa del Camino, la Fe, el sendero del ciego, únicamente apoyado en su báculo, que nos obliga a andar curvados, doblados sobre nosotros mismos, pues aún no alcanzamos el derecho de mostrarnos altos, erectos, porque nuestra grandeza impediría nuestro acto de sumisión, representado por el doblez de nuestro cuerpo.

Al comprender el significado intrínseco del ritual, realizamos un acto de Fe que nos lleva a la segunda etapa del Camino:

El Misticismo, el Misterio de la Espada

Aquí dejamos el báculo, y nos es entregada la Espada, con la cual esperaremos la visión y oiremos el llamado de las Fuerzas Superiores, para servir a la comunidad de otra forma.

Es una larga espera, durante la cual, La Noche Oscura, busca envolvernos nuevamente en la inconciencia del sueño, pues la ceguera del Camino de la Fe, todavía hace parte de nosotros.

En esta etapa hacemos la Vigilia de la Espada, y si no sucumbimos a la inconciencia (simbólicamente el sueño) oímos el llamado y comenzamos

La tercer etapa del Camino: el Ocultismo.

En esta etapa, los hombres que aún no caminan, que no entraron en el Camino, nos tientan con sus falsa creencias, para que defendamos lo que es nuestro, aunque eso signifique tomar la Vida del otro en nuestras manos.

Pero si comprendimos el ritual, si atravesamos en vigilia la Noche Oscura, “no derramaremos sangre en vano”, y oiremos claramente el Nombre Sagrado de Dios ¡VIDA!

Este es el verdadero Drama, el único Drama, el llamado único y verdadero: oír el Nombre de Dios, oír la Vida que nos llama y nos hace enderezarnos, dejando el Báculo de la Fe, abandonando la Espada de la justicia terrena y rechazar los tres puñales en forma de cruz, con los cuales “tomaríamos su Santo Nombre en vano”.

Son tres puñales:

Un puñal para matar el espíritu, ( la duda)
Un puñal para matar el alma, ( la falta de fe)
Un puñal para matar la mente, ( la cobardía)

Fue la duda, la falta de fe y la cobardía ( el miedo del encuentro con el Creador), de todos y cada uno de los involucrados, lo que originó esta insana era que está por finalizar.

Por eso, líbrate de la duda, pues ella mata el espíritu; deshazte de la falta de fe, pues ella destruye el alma; conjura la cobardía, para que tu mente no se pierda entre los mundos, aterrorizada por la Esfinge, que torna todo esto, un círculo infinito, donde las estrellas no brillan.

Con esta tríplice separación, la Vida deja de existir, deja de Ser, el Ser no es, no existe, no se propaga en el infinito etérico, no vuelve a la Casa del Padre, no se reintegra en el Universo, pues desconoce el camino del retorno, quedando atrapado entre los mundos, diseminado entre las dimensiones del Ser, perdido en el No-tiempo.

Eso es la muerte, la separación; es la Vida que no acontece, porque se ha perdido la conexión entre los tres Caminos, que solamente juntos pueden formar un Ser entero.

El espíritu hace el camino de la fe.
El alma hace el Camino del Misticismo.
Y la mente hace el Camino del Ocultismo.

El espíritu es ciego y debe ser conducido, a través de los rituales a respetar lo sagrado y reverenciar las tradiciones.

El alma es espera, paciencia, y debe ser recordada, para que pueda erguirse, ver la Luz y oír el llamado.

La mente es recta, y debe aprender a seguir la intuición, o sea, oír los sonidos del Universo, que son la Voz de la Vida, del Sí Mismo, del Creador.


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